Máxima de Holanda: Elegancia otoñal y joyas históricas
Máxima de Holanda ha reaparecido este martes en solitario en Lichtenvoorde, en la región de Achterhoek, para participar en el Congreso Anual de la Asociación de Municipios de los Países Bajos (VNG). En una jornada dedicada a la cooperación entre municipios, ciudadanos y organizaciones sociales, la reina ha elegido una imagen mucho más contenida que algunos de sus habituales looks de colores intensos: un traje fluido en tono camel, top azul marino y zapatos marrones. Pero el verdadero golpe de efecto estaba en las joyas. Máxima ha recuperado unos espectaculares pendientes de diamantes y zafiros (o tanzanitas) que estrenó en 2013, durante el histórico Tour de Coronación.
El camel que convierte el traje en una prenda de otoño
La elección funciona precisamente porque no parece un traje de oficina convencional. La blazer, de caída fluida, tiene solapas finas, cierre de un solo botón y un ligero volumen oversize que evita que la sastrería resulte rígida. Debajo, Máxima introduce un top de cuello redondo en azul marino, un color profundo que rompe la uniformidad del camel sin abandonar la sobriedad del conjunto.
Los pantalones siguen la misma gama cromática que la chaqueta y tienen talle alto, pierna ancha y una caída especialmente relajada. Es una versión de la sastrería pensada más para moverse que para marcar una estructura: la cintura queda definida, mientras el resto de la silueta cae prácticamente en línea recta.
El truco de los zapatos para alargar la silueta
Uno de los detalles más inteligentes está en los zapatos. Máxima ha escogido unos salones de piel marrón cuyo tono se aproxima al de los pantalones. El resultado es una línea cromática prácticamente continua desde la cintura hasta el suelo. No hay un contraste fuerte que divida visualmente la pierna, de modo que el conjunto crea una sensación de mayor longitud.
Los pendientes que estrenó cuando se convirtió en reina
Se trata de una espectacular combinación de diamantes y zafiros, con una gran piedra azul de forma geométrica rodeada por una hilera de diamantes. Frente a la sencillez del traje, la joya resulta deliberadamente llamativa. La pieza tiene además una historia especialmente vinculada a Máxima. La reina la llevó por primera vez en junio de 2013, en el Tour de Coronación, después de la investidura de Guillermo Alejandro como rey de los Países Bajos el 30 de abril de ese mismo año.
